lunes, junio 04, 2012

Deja De Tratar De Complacer A Todos



"Es peligroso estar preocupado por lo que los demás piensan de ti." (Proverbios 29:25a TGN)

Cuando nos preocupamos por lo que piensan los demás, permitimos que los demás nos controlen. Perderemos mucho tiempo y energía tratando de averiguar lo que los otros quieren que seamos y luego tratar de llegar a ser como ellos quieren.

Preocuparse por lo que otras personas piensan de uno es peligroso, porque seremos más propensos a ceder ante la crítica. Esto significaría que no siempre haremos lo correcto, sino que haremos lo que todo el mundo quiere que hagamos.

Y así, estaremos en peligro de perdernos lo mejor de Dios, porque estaremos tan preocupados por lo que los demás quieren que hagamos que no podremos  pensar en lo que Dios quiere que hagamos.
  • Consideración #1: No se puede complacer a todo el mundo. Ni siquiera Dios puede complacer a todos. Una persona ora para que llueva, y otro esta orando para que este soleado. ¿A quién le va a contestar Dios? Dios no puede complacer a todo el mundo. Sólo un tonto trataría de hacer lo que ni siquiera Dios puede hacer.

  • Consideración #2: No es necesario complacer a todo el mundo. Hay un mito que dice que debes ser amado y aprobado por todo el mundo para ser ser feliz. Esto no es cierto. Tu no tienes que complacer a todos para poder ser feliz en la vida
  • Consideración #3: El rechazo no arruinara tu vida. ¿Te dolerá?, ¡claro! No es divertido. Es incómodo. Pero el rechazo no arruinara tu vida a menos que tú se lo permitas.

¡Deja de tratar de complacer a todo el mundo! Recuerda que nadie te puede hacerte sentir inferior a menos que tu le des permiso.

 El Apóstol Pablo dice, "Si Dios es por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Romanos 8:31b) Esto significa que podemos pensar de esta manera: "A Dios le gusto, y yo me gusto; y si a ti yo no te gusto, entonces el problema es tuyo. Si Dios me quiere y aprueba, no me importa que a todo el mundo no le guste o apruebe los que soy y hago."

Recuerda, no hay nada que puedas hacer para que Dios te ame menos. Y no hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más. Él te ama por completo en estos precisos momentos.

Piensa en esto:

¿A quién te interesa impresionar más, para ganar su aprobación?

El conocimiento de la verdad que "nada de lo que puedas hacer ocasionará que Dios te ame menos", debe de llenar tu vida de paz. ¿Cómo reflejas en tu vida esta paz?

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